Nuestro método
No siguen instrucciones. Siguen una idea.
Cada sesión recorre el mismo ciclo: imaginar algo propio, darle forma, verlo fallar y decidir cómo hacerlo mejor. La IA acelera las manos; el niño conserva el volante.
Recorre una vuelta completa“Quiero un zorro que salve el bosque desviando meteoritos con la cola.”
fox.move(pointer)
if meteor.hits(tail)
meteor.turn(180)Una vuelta dura minutos. Aprender a dar otra dura toda la vida.
- 01Imaginar
¿Qué quieres que exista?
La sesión empieza en una obsesión, un chiste o un problema del niño. No hay plantilla que completar ni resultado que copiar.
Una intención escrita con sus palabras
- 02Construir
¿Cuál es la versión más pequeña?
Describe, lee y ajusta. La IA convierte lenguaje natural en una primera versión; el niño decide qué pedir y qué conservar.
Algo real que ya se puede tocar
- 03Probar
¿Qué ocurre de verdad?
Juega, rompe y observa. Un fallo deja de ser una nota roja: se convierte en una pista concreta sobre la creación.
Una diferencia visible entre intención y resultado
- 04Mejorar
¿Qué cambio haría que fuese más tuyo?
Elige una mejora, explica por qué y vuelve a construir. La reflexión no cierra el proyecto: alimenta la siguiente vuelta.
Una decisión propia que se puede explicar
Quién hace qué
Tres participantes. Un solo autor.
- 01El niño dirige
- Elige la idea, juzga el resultado y toma cada decisión creativa.
- 02La IA ejecuta
- Propone código y responde a instrucciones. Puede equivocarse; por eso se prueba.
- 03El adulto acompaña
- Hace preguntas, protege el proceso y nunca toma el teclado para resolverlo.
La meta no es acertar a la primera.
Es salir de cada sesión sabiendo que una idea puede cambiar el mundo de la pantalla —y que ellos pueden cambiar la idea.
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